Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘otoño’

UN ÁRBOL CAÍDO

ARBOL CAIDO

 

UN ÁRBOL CAÍDO

Agonizaba,

sus ramas se arrastraban por el suelo,

apenas tenía hojas,

el peso de las últimas lluvias

había podido con él,

había aguantado los embates del tiempo

en los últimos meses,

pero se había ido debilitando

poco a poco,

un rayo le había herido de gravedad,

más tarde, el peso de las nieves

y la fuerza de los vientos

que le habían azotado sin piedad,

habían debilitado aún más

sus maltrechas ramas.


Sus raíces habían profundizado en la tierra

buscando algo para resistir

y sus ramas imploraban al sol

para que les transmitiera fuerza,

pero la tierra no pudo darle nada

y el sol se ocultó tras las nubes,

entonces se rindió

y su tronco empezó a curvarse,

apareció envejecido en medio del campo,

los pájaros que antes disfrutaban de él

volaron a otros árboles,

las pocas hojas que tenía,

que en otros tiempos

eran abundantes y brillantes,

se mostraban macilentas,

y empezó a notar como la savia

no alcanzaba a sus ramas más altas.


Así fue decayendo

hasta que un certero golpe de hacha

terminó de abatirle…

“no podréis conmigo,

mi raíces están bien asentadas en la tierra,

haréis leña de mi tronco caído

pero volveré a retoñar,

como los rosales, en primavera”

(Estrella)

. ros

Anuncios

Read Full Post »

otoño 011 .

¿Os acordáis de esa niña que se perdió en un mes de octubre,

de hace un montón de años?

era otoño, como ahora.

.

Aquella tarde, una pesada puerta de madera,

con herrajes de metal, se cerró tras de mí.

El cambio de vida fue radical tras la llegada al internado.

De vivir en el campo, todo el día en la calle, trasteando,

jugando con los chicos, entre animales y naturaleza,

pasé a vivir en una especie de caserón, rodeado de un alto muro,

viendo, apenas, un trocito de azul del cielo.

Durante los primeros días, no eché a faltar nada…

la emoción de lo desconocido me tenía ocupada la mente, supongo.

Por las noches, después de acostanos oía llorar a mis compañeras,

pero yo no recuerdo haber llorado nunca en la cama,

creo que sólo lo hice un año por mi cumpleaños,

aquel año que no recibí carta de mi madre… 

. puerta

La vida en el colegio era monótona y disciplinada.

A las 7 nos levantábamos para ir a misa,

y luego, entre las 8,30 de la mañana

y las 9 de la noche, que nos íbamos a la cama,

se desarrollaba el resto del día.

Clases, horas de estudio y rosario.

A mediodía, a las internas, después de comer,

nos llevaban de paseo por las afueras del pueblo,

en dirección al muro del pantano

hasta el “convento caído”,

un monasterio derruído, hoy ya restaurado.

¿Imagináis? todas en fila india por la orilla de la carretera,

con una monja abriendo el cortejo y otra cerrándolo.

A las ocho la cena,

luego un ratito de patio y a las nueve ya estábamos en la cama…

Se imponía el silencio y una monja hacía guardia

hasta que no se oía nada. Chissss… ¡a callar!

Y para no perdernos de vista,

tenía su cuarto en un rincón del dormitorio.

.

Yo empezaba a echar de menos la libertad del campo,

pero siempre he sido fuerte y pensé que aquello era lo que tenía

y había que apechugar con ello. pantano

Era una niña simpática, despierta, amistosa

y me granjeé la estima de las monjas y de mis compañeras.

Buena estudiante, destacaba, siempre de las primeras de la clase.

Pero era algo a lo que no daba importancia, no era nada empollona,

pero aprendía con facilidad.

.

Esos primeros años fueron todos iguales,

me pasaba el trimestre sin salir del colegio,

con escasas visitas, o ninguna…

En vacaciones de Navidad y Semana Santa

me repartían entre mi abuela y mis tíos y en verano iba al pueblo,

¡lo que disfrutaba yo en aquellos veranos!

Entonces volvía a ser la niña de siempre,

la de las correrías por el campo, la de las risas,

intentaba atrapar el paisaje en mis ojos,

recorría los montes, la dehesa, la cueva del moro…

Volvía a ser yo, me llenaba de los sonidos del campo,

de los aromas, de los colores, 

¡otra vez, el potrillo galopando…!

A primera vista, no parecía que estuviera haciendo demasiado efecto

el paso por el colegio para convertirme en una señorita,

pero aún era pronto,

yo aún era un crisálida que un día se convertiría en mariposa.

.

medalla

La beca que me habían concedido,

apenas llegaba para pagar un trimestre del internado,

y mi madre se hacía cargo de todos mis gastos.

En estos siete años recibí una sola vez la visita de mi padre,

recuerdo que me llevó a comer a un restaurante,

me paseó en su coche hasta un pueblo cercano,

me compró una medalla y una cadena de oro,

que conservé hasta que un día,

cuando mis hijos eran pequeños,

vendí todas las cositas de oro que tenía,

que no eran muchas, para llegar a fin de mes…

(pero esa es otra historia)

Durante un tiempo nos carteamos,

hasta que en una carta se despachó a gusto contra mi madre.

Yo, aunque niña todavía, tenía convicciones firmes

y allí se acabó la correspondencia.

.

Creo que no fui muy feliz, pero ya en aquellos tiempos,

sin saber aún lo que significaba,

mantenía una actitud estoica ante la vida,

las cosas eran así, y había que aceptarlas de la mejor manera posible.

Y fueron pasando cosas,

los tiempos también cambiaron,

y en el internado algo empezó a cambiar también.

lapices

Y mientras… 

yo me iba alejando por momentos de la niña de las trenzas,

aquella niña que se perdió un día de octubre,

entre los pasillos solitarios de un caserón oscuro…

¡el internado!.

 

Read Full Post »

VENDAVAL

2 de noviembre 2009 021Foto: Parque de Fuentes Blancas (Burgos)

 

Vendaval de otoño,

hoja seca me siento,

buscando un rincón de sosiego

huyendo del viento,

pero el vendaval me envuelve

y cuánto más me oculto,

más vuelve.

.

Un vendaval revestido de recuerdos,

de palabras que nunca debí decir,

de las que no dije,

de las miradas fijas en el infinito,

de los silencios eternos,

de los sentimientos perdidos

que nunca volvieron,

de los encontrados,

de los intuidos…

.

Un vendaval de pasiones dormidas,

de ilusiones renovadas

que me arrastra de nuevo,

que me maneja a su antojo

que me despierta

y me lleva hacia otro lugar,

donde el viento me trae

nuevas palabras, nuevas miradas,

otros sentimientos, otras pasiones,

quizá, quietud y paz…

¡por fin!

(Estrella)

 

Read Full Post »

cara

Es otoño,

los árboles se van despojando, poco a poco, de su vestido de hojas

hasta quedar desnudos frente al duro invierno.

Ya no se escucha en sus ramas el alegre trino de los gorriones,

ni se escucha el rumor de las hojas, cuando el viento las toca,

ni nos ofrecen el frescor de su sombra.

Ya han perdido su forma y color,

semejando esqueletos dibujados en el horizonte.

Ya se encuentran desnudos y solos.

.

Quizá, como el árbol en otoño,

sea el momento de despojarme del envoltorio que me cubre,

dejarée caer las hojas que la vida ha ido pegando a mi cuerpo,

hasta formar una barrera impermeable al mundo.

Hojas de soledad, de dolor, de miedo, de indiferencia,

hojas de desamor, de aislamiento, de silencio.

.

Quizá sea hora de que llegue el otoño a mi vida

y esas hojas vayan cayendo una a una

hasta quedarme desnuda ante el mundo.

Desnuda y sola, sola y desnuda… .

Quizá sea hora de mostrarme tal como soy,

débil, insegura, temerosa.

Quizá sea hora de decir a gritos,

“os he engañado a todos,

no soy fuerte, ni siquiera valiente,

mi risa esconde mis miedos, mi alegría oculta mi dolor.”

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y es que estoy sola y os necesito, a tí, a él, a ella…

os necesito a todos, no quiero estar sola.

Quiero salir de este pozo de introversión,

quiero ser yo ante el mundo.

Quiero permitirme ser débil ante los demás,

necesito poder llorar sin esconderme,

necesito liberarme de las cadenas de mi soledad.

.

Quiero reír y llorar, ser fuerte y ser débil,

ser temerosa y valiente,

quiero estar sola y también en compañía.

Necesito quedarme desnuda,

para vestirme de hojas de amor, .

de ilusión,de esperanza, de pasión.

Quiero cubrirme de un follaje más auténtico, 

más ligero, más libre, que me permita volar.

Pero… ¡es tan difícil cambiar!

.

“Soledad, mi amiga íntima,

compañera inseparable de mi vida,

enroscada en mí, serpiente fría,

no quiero sentirte mía.”

(Estrella)

.

 

Read Full Post »

Ahora que estamos en otoño, para los que no la conocen, publico de nuevo esta entrada de hace unos años…

 

cielo entre nubes

 

Pájaros perdidos de verano vienen a mi ventana,

cantan y se van volando.

y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar

aletean y caen en ella , en un suspiro…

(Rabindranath Tagore)

.

 

EXPLOSIÓN DE COLORES… ES OTOÑO…

 


Las hojas secas

son como el testamento

de los castaños.

(Haiku de Benedetti)

 la quinta

Muy lindo está, esta mañana, el Paseo de la Quinta,

zona de encuentro para enamorados

y de retozos para perros con sus amos…


Que la vida sea bella como las flores de la primavera

y bella la muerte como las hojas de otoño

(Rabindranath Tagore)

.

  pinos

Se asoma el sol, tímidamente,

entre las nubes.

El Parque de Fuentes Blancas está precioso,

vestido de otoño,

con su manto de hojas caídas…

 

El otoño es una segunda primavera

En que cada hoja es una flor

(Albert Camus)

 río Arlanzon

La arboleda aparece espléndida ante mis ojos.

Zona lúdica y festiva.

Solaz para cuerpo y alma.

Árboles que quieren atrapar el cielo,

ansiosos de luz…

buscando algún rayo de sol.

Se escucha un rumor.

es el agua de la fuente,

agua cristalina y pura.

o… ¿es el río, que se esconde entre los árboles?

 

EL río avanza, mansamente, abriendo la noche.

Las estrellas, desnudas, tiemblan en el agua.

El río traza una línea de rumor en el silencio.

(Rabindranath Tagore)

.

 

 mesas fuentes blancas

Cálidos rayos de sol,

que se cuelan entre las casi desnudas ramas de los árboles,

no llegan a mitigar el frío de mi cara.

Camino y me gusta el chasquido

que hacen mis pasos en la alfombra de hojas,

al caminar…

 

El otoño es un andante melancólico y gracioso

que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.

(George Sand)

 toboganes

Recuerdos de antaño, Zar y yo paseando,

como diría Machado…,

haciendo camino al andar.

Silencio roto por los trinos de los pájaros

que se elevan en vuelo a nuestro paso…

 

Y en la copa de otoño, un vago vino queda

en que han de deshojarse, primavera, tus rosas.

(Rubén Darío)


arboles con rayo de sol

Burgos, paisaje y silencio entre piedras milenarias…

sosiego en Cartujas y Monasterios,

paz entre el suave murmullo de las hojas

esparcidas por el viento…

Y un rayo de sol queda atrapado

entre las copas de los pinos.

 

Como el anochecer entre los árboles silenciosos,

mi pena, callándose, callándose,

se va haciendo paz en mi corazón.

(Rabindranath Tagore)

.

barandillas.

Y, entre la arboleda,

una fresca mañana de otoño,

voy soñando primaveras en mi corazón…

 

El otoño se acerca

El otoño se acerca con muy poco ruido:

apagadas cigarras, unos grillos apenas,

defienden el reducto

de un verano obstinado en perpetuarse,

cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.


Se diría que aquí no pasa nada,

pero un silencio súbito ilumina el prodigio:

ha pasado

un ángel

que se llamaba luz, o fuego, o vida.


Y lo perdimos para siempre.

(Ángel González)

.

 

otoño 007.

Atardeceres rojos de otoño

en el jardín,

mi árbol se desnuda…

Ya no acuden las abejas

a sus flores,

ni se esconden los pájaros

en sus ramas.

Ya, somnoliento, espera el largo invierno,

suspira,

y sueña la ansiada primavera.

(Estrella)

.


Menudos pensamientos míos,

¡con qué rumor de hojas suspiráis

vuestra alegría en mi imaginación!

(Rabindranath Tagore)

.

 

 

 

Read Full Post »

2-de-noviembre-2009-045

¿Habéis visto como el viento zarandea las hojas secas? las levanta del suelo, las deja caer, las rueda, las empuja, hasta que llegan a un rincón y allí se detienen.

Luego viene otra ráfaga de viento que las saca del rincón, las mueve, las golpea, las eleva y se repite el fenómeno una y otra vez, hasta que, sin saber cómo, desaparecen.

¿Y qué es la vida?  la vida es el viento y yo me siento hoja seca, zarandeada de un lado a otro, una y otra vez.

Inicias una vida con sus vaivenes lógicos y cuando piensas que ha llegado la estabilidad, algo se quiebra, algo ocurre, o algo que debiera ocurrir no ocurre, y ¡zas! otra vez en manos del VIENTO/VIDA, que te zarandea, te desequilibra, te hace caer una y mil veces  hasta que llegas al rincón,  te acomodas y confías en  que allí no te alcance.

¿Y que pasa? que la vida, como el viento, no se detiene, sigue zarandeándote, una, dos, tres o más veces. Y vas pasando por diferentes rincones, unos oscuros y húmedos, otros luminosos y alegres, otros anodinos, otros hermosos y acogedores… De unos quisieras huir a toda prisa y en otros quisieras habitar para siempre. Pero la vida es la que manda y marca el tiempo de la estancia.

La vida constantemente te golpea en la cara, unas veces con golpes duros y crueles, otras con golpes cariñosos y dulces y otros con una caricia que apenas te roza y se te escapa.

La rueda de la vida, como el viento, sigue imparable y de rincón en rincón vas diluyéndote en el aire, como las hojas secas, hasta que desapareces… y nuevas hojas secas ocupan tu lugar.

Pero, aún con esos vaivenes, ¡elegimos vivir!

 

El otoño es un andante melancólico y gracioso

que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.

(George Sand)

 

Read Full Post »

2-de-noviembre-2009-036

Antonio, desde su blog antoncaes.wordpress.com me retó, junto a otros blogueros, a que pusiera tres buenas frases, con la sana intención de conocernos mejor… Venga, animaos a visitar su blog (dijo que se iba pero a los cuatro días volvió, yo creo que nos echaba de menos…)

Yo, que difícilmente me amoldo a estas cosas, lo hago a mi manera y en vez de tres frases voy a dejar tres poemas muy relacionados con el otoño, ya que acabamos de empezarlo y  me apetece hacerlo.

El primero es un poema de ÁNGEL GONZÁLEZ, poeta que es muy especial para mi  y que yo suelo interpretar a mi manera, porque la poesía no es sólo de quien la escribe, sino también de quien la leemos que la hacemos nuestra. El otoño está aquí y hemos dejado la luz y la pasión del verano, ahora llega la melancolía por el tiempo que no volverá:

EL OTOÑO SE ACERCA

El otoño se acerca con muy poco ruido:

apagadas cigarras, unos grillos apenas,

defienden el reducto

de un verano obstinado en perpetuarse,

cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,

pero un silencio súbito ilumina el prodigio:

ha pasado

un ángel

que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

(Ángel González)

paseo-de-la-quinta

Pese a su belleza, para mí es una estación nostálgica, triste y me deprime. La luz, el alimento de mi alma, va perdiéndose en las cada vez más cortas tardes y es como si me faltara el aire para respirar.

Muy bien lo dice MANUEL MACHADO, yo también, “me siento, a veces, triste”, los árboles desnudos, son solo espectros en las largas noches y pienso  si en la primavera volverán a florecer o serán solo testigos secos y mudos:

MELANCOLÍA

Me siento, a veces, triste

como una tarde del otoño viejo;

de saudades sin nombre,

de penas melancólicas tan lleno…

Mi pensamiento, entonces,

vaga

junto a las tumbas de los muertos

y en torno a los cipreses y a los sauces

que, abatidos, se inclinan… Y me acuerdo

de historias tristes, sin poesía… Historias

que tienen casi blancos mis cabellos.

(Manuel Machado)

2-de-noviembre-2009-062

Y ahora, para no cansaros, un kaiku de MARIO BENEDETTI, ese gran poeta uruguayo que, creo no equivocarme, admiramos todos los amantes de la poesía.

Un testamento, el de los castaños, que nutrirá la tierra para que en primavera, crezcan aún más frondosos y bellos. Una forma de morir para que otros vivan:

Las hojas secas

son como el testamento

de los castaños.

(Mario Benedetti)

2-de-noviembre-2009-048

Y ya, fuera del guión, unas palabras dedicadas a mi arbolito de júpiter, que me enseña fielmente cada año el paso de las estaciones.

Así lo cuento en un post antiguo, del cual os dejo el enlace, https://estrf.wordpress.com/2014/11/30/no-estoy-muerto-estoy-dormido/ por si queréis leerlo:

 

Atardeceres rojos de otoño

en el jardín,

mi árbol se desnuda…

Ya no acuden las abejas

a sus flores,

ni se esconden los pájaros

en sus ramas.

Ya, somnoliento, espera el largo invierno,

suspira,

y sueña la ansiada primavera.

(Estrella)

otono

 

Read Full Post »

Older Posts »