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23 de agosto 003

Hoy, al ver mi árbol de Júpiter tan seco y pelado, recordé este post que le dediqué hace años. Merece esta dedicatoria porque cada verano se viste de ese hermoso color de la fotografía para deleite mío y de quien visita mi casa.

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REFLEXIONES DE UN ÁRBOL DE JÚPITER

 

21 de noviembre 008

– “Ese árbol está muerto ¡arráncalo!”

Ufff, me temblaron hasta las raíces, cuando lo oí.

– “¡no, míralo!… ya asoman los primeros brotes.”

¡Menos mal, qué respiro!

Era mayo, cuando oí que hablaban de mí,

mis ramas parecían secas, desnudas,

con un color pardo que no me favorecía nada

.

 3-1-1

Pasaron unos días y mi cuerpo empezó a despertar,

mis ramas se iban vistiendo,

de precioso verde me iba cubriendo.

Las miradas de lástima desaparecieron,

ojos admirados bajo el azul del cielo

se posaban en mí…

– “¡mira que bonito se está poniendo!”


1 agosto 003-1

Los pájaros volvían otra vez,

buscaban mis brazos para soñar

en las noche cálidas de verano.

Cantaban entre bosquejos de flores,

se amaban escondidos entre las hojas,

yo sonreía para mis adentros,

me sentía feliz…


 1-1

Y en agosto me mostré espectacular,

explosión de color que atrapaba miradas,

mostraba al mundo mis lindas flores,

me sentía henchido de dicha…

mis inquilinos se sentían dichosos

por el adorno floral de su hogar,

regalándome sus sonoros trinos.


23-10-19 009

Y pasó el verano,

la debilidad empezó a hacer presa en mí,

fui perdiendo mis flores,

los gorriones empezaron a alejarse,

empezaba el otoño

y yo preparaba mi cuerpo y mi alma

para el largo invierno…


 3-1 -1

Pero antes de quedarme dormido

iba a gastar mi energía,

en mostrar la belleza de mis hojas

antes de convertirse en tierra.

De un rojo anaranjado me vestí

y dejé que el viento, amoroso,

me fuera desnudando…


02-11-09 005-1

Desaparecieron los pájaros,

mis ramas mostraban sus brazos desnudos,

mis párpados aparecían pesados,

el sopor empezaba a dominarme,

esperaba que la última hoja

volara en pos de su destino,

para quedarme dormido.


 nieve 004 - copia

Y hoy, como todos los inviernos,

un manto blanco me cubre,

ya no se escuchan los alegres trinos,

ya nadie alaba mi belleza.

Me he vuelto casi invisible

¿aún me miráis?

…No estoy muerto, ESTOY DORMIDO.

(Estrella)

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nieve 004

Hacía horas que llovía sin parar,

estaba sola en casa y se había echado encima de la cama,

cogió el libro que tenía en la mesilla e intentó leer,

no podía concentrarse y se quedó quieta con la mirada fija en el techo,

ensimismada contempló como se iba haciendo una mancha de humedad,

“tendré que llamar para que reparen el tejado”, pensó.

pero esas goteras no la importaban demasiado,

le importaban mas las goteras que sentía por dentro.

.

Se levantó y se asomó a la ventana,

el contraste entre el frío de fuera y el calor de dentro

había empañado ligeramente los cristales,

con la mano los limpió un poco y miró la calle.

Estaba desierta, era pronto, una de esas tardes cortas de invierno,

ya las farolas estaban encendidas y solo se oía el sonido de la lluvia al caer.

Había un charco grande debajo de la farola que tenía enfrente,

se quedó mirando como las gotas de lluvia salpicaban en él

y, como si de una pantalla se tratase,

fue contemplando la película de su vida.

lluvi 010

las secuencias pasaban a gran velocidad,

vio el pueblo, las montañas, la ciudad,

se vio niña

se vio enamorada

se vio madre

se vio desengañada

se vio libre

se vio ilusionada

se vio perdida

y la pantalla se convirtió en un espejo y en él se reflejó su cara,

entre lágrimas se miró atentamente,

y en ese momento, sobre todo, se vio sola,

como un velero perdido en el océano

a merced de huracanes y tormentas.

La lluvia arreció y una ráfaga de viento pareció barrer el charco

y con él, esa imagen que parecía tan real.

.

Se apartó de la ventana y se miró por dentro,

vio que aún dormía una ilusión en un rincón de su corazón

y entonces ya no se sintió tan sola…

Volvió a mirar al techo, la mancha se iba agrandando,

“mañana llamaré para que lo reparen”, pensó.

.

La VIDA seguía su curso… .

,

Lluvia Pasada

.

Siete días largos la lluvia monótona

Golpeó mi ventana.

Siete días largos.

El corazón mismo se llenó de lágrimas.

Nubes en los labios,

En el pecho sombras,

Libros en las manos, las mejillas blancas …

Siete días largos …

Las aceras húmedas, los negros paraguas.

(fragmento, Alfonsina Storni)

 

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UN ÁRBOL CAÍDO

ARBOL CAIDO

 

UN ÁRBOL CAÍDO

Agonizaba,

sus ramas se arrastraban por el suelo,

apenas tenía hojas,

el peso de las últimas lluvias

había podido con él,

había aguantado los embates del tiempo

en los últimos meses,

pero se había ido debilitando

poco a poco,

un rayo le había herido de gravedad,

más tarde, el peso de las nieves

y la fuerza de los vientos

que le habían azotado sin piedad,

habían debilitado aún más

sus maltrechas ramas.


Sus raíces habían profundizado en la tierra

buscando algo para resistir

y sus ramas imploraban al sol

para que les transmitiera fuerza,

pero la tierra no pudo darle nada

y el sol se ocultó tras las nubes,

entonces se rindió

y su tronco empezó a curvarse,

apareció envejecido en medio del campo,

los pájaros que antes disfrutaban de él

volaron a otros árboles,

las pocas hojas que tenía,

que en otros tiempos

eran abundantes y brillantes,

se mostraban macilentas,

y empezó a notar como la savia

no alcanzaba a sus ramas más altas.


Así fue decayendo

hasta que un certero golpe de hacha

terminó de abatirle…

“no podréis conmigo,

mi raíces están bien asentadas en la tierra,

haréis leña de mi tronco caído

pero volveré a retoñar,

como los rosales, en primavera”

(Estrella)

. ros

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otoño 011 .

¿Os acordáis de esa niña que se perdió en un mes de octubre,

de hace un montón de años?

era otoño, como ahora.

.

Aquella tarde, una pesada puerta de madera,

con herrajes de metal, se cerró tras de mí.

El cambio de vida fue radical tras la llegada al internado.

De vivir en el campo, todo el día en la calle, trasteando,

jugando con los chicos, entre animales y naturaleza,

pasé a vivir en una especie de caserón, rodeado de un alto muro,

viendo, apenas, un trocito de azul del cielo.

Durante los primeros días, no eché a faltar nada…

la emoción de lo desconocido me tenía ocupada la mente, supongo.

Por las noches, después de acostanos oía llorar a mis compañeras,

pero yo no recuerdo haber llorado nunca en la cama,

creo que sólo lo hice un año por mi cumpleaños,

aquel año que no recibí carta de mi madre… 

. puerta

La vida en el colegio era monótona y disciplinada.

A las 7 nos levantábamos para ir a misa,

y luego, entre las 8,30 de la mañana

y las 9 de la noche, que nos íbamos a la cama,

se desarrollaba el resto del día.

Clases, horas de estudio y rosario.

A mediodía, a las internas, después de comer,

nos llevaban de paseo por las afueras del pueblo,

en dirección al muro del pantano

hasta el “convento caído”,

un monasterio derruído, hoy ya restaurado.

¿Imagináis? todas en fila india por la orilla de la carretera,

con una monja abriendo el cortejo y otra cerrándolo.

A las ocho la cena,

luego un ratito de patio y a las nueve ya estábamos en la cama…

Se imponía el silencio y una monja hacía guardia

hasta que no se oía nada. Chissss… ¡a callar!

Y para no perdernos de vista,

tenía su cuarto en un rincón del dormitorio.

.

Yo empezaba a echar de menos la libertad del campo,

pero siempre he sido fuerte y pensé que aquello era lo que tenía

y había que apechugar con ello. pantano

Era una niña simpática, despierta, amistosa

y me granjeé la estima de las monjas y de mis compañeras.

Buena estudiante, destacaba, siempre de las primeras de la clase.

Pero era algo a lo que no daba importancia, no era nada empollona,

pero aprendía con facilidad.

.

Esos primeros años fueron todos iguales,

me pasaba el trimestre sin salir del colegio,

con escasas visitas, o ninguna…

En vacaciones de Navidad y Semana Santa

me repartían entre mi abuela y mis tíos y en verano iba al pueblo,

¡lo que disfrutaba yo en aquellos veranos!

Entonces volvía a ser la niña de siempre,

la de las correrías por el campo, la de las risas,

intentaba atrapar el paisaje en mis ojos,

recorría los montes, la dehesa, la cueva del moro…

Volvía a ser yo, me llenaba de los sonidos del campo,

de los aromas, de los colores, 

¡otra vez, el potrillo galopando…!

A primera vista, no parecía que estuviera haciendo demasiado efecto

el paso por el colegio para convertirme en una señorita,

pero aún era pronto,

yo aún era un crisálida que un día se convertiría en mariposa.

.

medalla

La beca que me habían concedido,

apenas llegaba para pagar un trimestre del internado,

y mi madre se hacía cargo de todos mis gastos.

En estos siete años recibí una sola vez la visita de mi padre,

recuerdo que me llevó a comer a un restaurante,

me paseó en su coche hasta un pueblo cercano,

me compró una medalla y una cadena de oro,

que conservé hasta que un día,

cuando mis hijos eran pequeños,

vendí todas las cositas de oro que tenía,

que no eran muchas, para llegar a fin de mes…

(pero esa es otra historia)

Durante un tiempo nos carteamos,

hasta que en una carta se despachó a gusto contra mi madre.

Yo, aunque niña todavía, tenía convicciones firmes

y allí se acabó la correspondencia.

.

Creo que no fui muy feliz, pero ya en aquellos tiempos,

sin saber aún lo que significaba,

mantenía una actitud estoica ante la vida,

las cosas eran así, y había que aceptarlas de la mejor manera posible.

Y fueron pasando cosas,

los tiempos también cambiaron,

y en el internado algo empezó a cambiar también.

lapices

Y mientras… 

yo me iba alejando por momentos de la niña de las trenzas,

aquella niña que se perdió un día de octubre,

entre los pasillos solitarios de un caserón oscuro…

¡el internado!.

 

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VENDAVAL

2 de noviembre 2009 021Foto: Parque de Fuentes Blancas (Burgos)

 

Vendaval de otoño,

hoja seca me siento,

buscando un rincón de sosiego

huyendo del viento,

pero el vendaval me envuelve

y cuánto más me oculto,

más vuelve.

.

Un vendaval revestido de recuerdos,

de palabras que nunca debí decir,

de las que no dije,

de las miradas fijas en el infinito,

de los silencios eternos,

de los sentimientos perdidos

que nunca volvieron,

de los encontrados,

de los intuidos…

.

Un vendaval de pasiones dormidas,

de ilusiones renovadas

que me arrastra de nuevo,

que me maneja a su antojo

que me despierta

y me lleva hacia otro lugar,

donde el viento me trae

nuevas palabras, nuevas miradas,

otros sentimientos, otras pasiones,

quizá, quietud y paz…

¡por fin!

(Estrella)

 

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cara

Es otoño,

los árboles se van despojando, poco a poco, de su vestido de hojas

hasta quedar desnudos frente al duro invierno.

Ya no se escucha en sus ramas el alegre trino de los gorriones,

ni se escucha el rumor de las hojas, cuando el viento las toca,

ni nos ofrecen el frescor de su sombra.

Ya han perdido su forma y color,

semejando esqueletos dibujados en el horizonte.

Ya se encuentran desnudos y solos.

.

Quizá, como el árbol en otoño,

sea el momento de despojarme del envoltorio que me cubre,

dejarée caer las hojas que la vida ha ido pegando a mi cuerpo,

hasta formar una barrera impermeable al mundo.

Hojas de soledad, de dolor, de miedo, de indiferencia,

hojas de desamor, de aislamiento, de silencio.

.

Quizá sea hora de que llegue el otoño a mi vida

y esas hojas vayan cayendo una a una

hasta quedarme desnuda ante el mundo.

Desnuda y sola, sola y desnuda… .

Quizá sea hora de mostrarme tal como soy,

débil, insegura, temerosa.

Quizá sea hora de decir a gritos,

“os he engañado a todos,

no soy fuerte, ni siquiera valiente,

mi risa esconde mis miedos, mi alegría oculta mi dolor.”

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Y es que estoy sola y os necesito, a tí, a él, a ella…

os necesito a todos, no quiero estar sola.

Quiero salir de este pozo de introversión,

quiero ser yo ante el mundo.

Quiero permitirme ser débil ante los demás,

necesito poder llorar sin esconderme,

necesito liberarme de las cadenas de mi soledad.

.

Quiero reír y llorar, ser fuerte y ser débil,

ser temerosa y valiente,

quiero estar sola y también en compañía.

Necesito quedarme desnuda,

para vestirme de hojas de amor, .

de ilusión,de esperanza, de pasión.

Quiero cubrirme de un follaje más auténtico, 

más ligero, más libre, que me permita volar.

Pero… ¡es tan difícil cambiar!

.

“Soledad, mi amiga íntima,

compañera inseparable de mi vida,

enroscada en mí, serpiente fría,

no quiero sentirte mía.”

(Estrella)

.

 

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Ahora que estamos en otoño, para los que no la conocen, publico de nuevo esta entrada de hace unos años…

 

cielo entre nubes

 

Pájaros perdidos de verano vienen a mi ventana,

cantan y se van volando.

y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar

aletean y caen en ella , en un suspiro…

(Rabindranath Tagore)

.

 

EXPLOSIÓN DE COLORES… ES OTOÑO…

 


Las hojas secas

son como el testamento

de los castaños.

(Haiku de Benedetti)

 la quinta

Muy lindo está, esta mañana, el Paseo de la Quinta,

zona de encuentro para enamorados

y de retozos para perros con sus amos…


Que la vida sea bella como las flores de la primavera

y bella la muerte como las hojas de otoño

(Rabindranath Tagore)

.

  pinos

Se asoma el sol, tímidamente,

entre las nubes.

El Parque de Fuentes Blancas está precioso,

vestido de otoño,

con su manto de hojas caídas…

 

El otoño es una segunda primavera

En que cada hoja es una flor

(Albert Camus)

 río Arlanzon

La arboleda aparece espléndida ante mis ojos.

Zona lúdica y festiva.

Solaz para cuerpo y alma.

Árboles que quieren atrapar el cielo,

ansiosos de luz…

buscando algún rayo de sol.

Se escucha un rumor.

es el agua de la fuente,

agua cristalina y pura.

o… ¿es el río, que se esconde entre los árboles?

 

EL río avanza, mansamente, abriendo la noche.

Las estrellas, desnudas, tiemblan en el agua.

El río traza una línea de rumor en el silencio.

(Rabindranath Tagore)

.

 

 mesas fuentes blancas

Cálidos rayos de sol,

que se cuelan entre las casi desnudas ramas de los árboles,

no llegan a mitigar el frío de mi cara.

Camino y me gusta el chasquido

que hacen mis pasos en la alfombra de hojas,

al caminar…

 

El otoño es un andante melancólico y gracioso

que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.

(George Sand)

 toboganes

Recuerdos de antaño, Zar y yo paseando,

como diría Machado…,

haciendo camino al andar.

Silencio roto por los trinos de los pájaros

que se elevan en vuelo a nuestro paso…

 

Y en la copa de otoño, un vago vino queda

en que han de deshojarse, primavera, tus rosas.

(Rubén Darío)


arboles con rayo de sol

Burgos, paisaje y silencio entre piedras milenarias…

sosiego en Cartujas y Monasterios,

paz entre el suave murmullo de las hojas

esparcidas por el viento…

Y un rayo de sol queda atrapado

entre las copas de los pinos.

 

Como el anochecer entre los árboles silenciosos,

mi pena, callándose, callándose,

se va haciendo paz en mi corazón.

(Rabindranath Tagore)

.

barandillas.

Y, entre la arboleda,

una fresca mañana de otoño,

voy soñando primaveras en mi corazón…

 

El otoño se acerca

El otoño se acerca con muy poco ruido:

apagadas cigarras, unos grillos apenas,

defienden el reducto

de un verano obstinado en perpetuarse,

cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.


Se diría que aquí no pasa nada,

pero un silencio súbito ilumina el prodigio:

ha pasado

un ángel

que se llamaba luz, o fuego, o vida.


Y lo perdimos para siempre.

(Ángel González)

.

 

otoño 007.

Atardeceres rojos de otoño

en el jardín,

mi árbol se desnuda…

Ya no acuden las abejas

a sus flores,

ni se esconden los pájaros

en sus ramas.

Ya, somnoliento, espera el largo invierno,

suspira,

y sueña la ansiada primavera.

(Estrella)

.


Menudos pensamientos míos,

¡con qué rumor de hojas suspiráis

vuestra alegría en mi imaginación!

(Rabindranath Tagore)

.

 

 

 

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